¿QUE ESTA SUCEDIENDO? UNA INVITACIÓN AL DEBATE SOBRE DIEZ REFLEXIONES SOBRE DIEZ INTERROGANTES PROBLEMATICOS Y 61 PREGUNTAS CONCRETAS.

 Por Iñaki Gil de San Vicente

 I. ¿TIEMPOS DE PERPLEJIDAD Y CONFUSION?

 Periódicamente en la historia de los pueblos aparecen momentos como el actual. Si se tarda en reaccionar y en ofertar alternativas se puede asistir al auge de corrientes derechistas y contrarrevolucionarias que ocupen el vacío dejado por el silencio izquierdista.

1. ¿Qué es una crisis? 

¿De dónde viene y cuándo surge la confusión y la perplejidad?. Generalmente cuando se atraviesa un momento de crisis. Pero ¿qué es una crisis?. Esta palabra está muy mal entendida. Por lo común aplicamos conceptos extraídos de las ciencias naturales y además interpretadas mecánicamente. Por ello no sabemos que la crisis social es un momento de tensión, de pugna, de lucha de lo viejo con lo nuevo y por tanto momento de decisión, de intervención, de creatividad, de optar por una de las dos o tres vías de salida que abre toda crisis. Hay muchos ejemplos de crisis, uno a explicar es la crisis económica hablando del cierre de Euskalduna en contraposición al cierre de Lemoiz, por ejemplo.

2. ¿Cómo intervenir en ellas?

Dado que toda crisis es un momento de bi o trifurcación, no se puede intervenir sobre ellas, forzar tal o cual salida, si no se dispone de una concepción dialéctica de la sociedad, una concepción que integre como componente esencial el criterio de la práctica voluntaria, del tiempo como arma política, de las estructuras establecidas como frenos de emancipación. Entre los muchos ejemplos que se pueden poner tenemos el de la aceptación de un marco político restringido e impuesto para, a partir de él y siempre dentro de sus limitaciones insalvables, pretender avanzar o el del forzamiento por la lucha de otro marco jurídico-político más apto y capaz.

3. ¿Cuántas crisis hay?

No es cierto que haya una sola crisis ni tampoco que sean infinitas. Ambos extremos responden a interpretaciones erróneas que derivan en equívocos peligrosos. Se trata de analizar las fuerzas reales que determinan la existencia social, el conjunto de estructuras que sustentan a la colectividad y sus problemas. Pensar que existe una única crisis, la que fuera, es reducir la sociedad a una masa incolora y monolítica predispuesta a aceptar a un dictador que le salve del caos y del desorden. Pensar que hay infinitas crisis, aunque conduce al mismo fin, también predispone a la indiferencia derrotista y al passotismo pasivo: no hay solución. Son dos posturas ejemplarizadas en el llamamiento al autoritarismo de Aznar, Arzallus y Alli o en el indiferentismo de fracciones abstencionistas posmodernas.

4. ¿Son fortuitas las crisis?

Intervenir en las crisis para potenciar tal o cual salida supone conocerlas y rastrear sus orígenes. Incluso las crisis económicas no responden sólo a contradicciones ciegas del sistema, sino que, además, por un lado están impulsadas conscientemente por determinadas fracciones de la clase dominante que salen beneficiadas por ella y, de otro lado, también son causadas por las luchas obreras y populares. Pensar que las crisis nacen por azar, inopinadamente, es desconocer la naturaleza del problema que ha entrado en crisis. Tenemos el caso de la crisis ecológica y su plasmación en Hegoalde, sus orígenes generales y especificamente capitalistas y franquistas, los intereses de fondo que la propiciaron y los responsables que pretenden ocultarse tras la creencia en que esa crisis, como todas, son fortuitas.

 

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